Altas temperaturas, grandes cargas y muchas horas de carretera forman una combinación especialmente exigente para los neumáticos de los vehículos pesados. En estas condiciones, mantener la presión adecuada durante todo el recorrido se convierte en un factor clave para la seguridad, la eficiencia y la vida útil del neumático.
El verano vuelve a poner a prueba al transporte por carretera. En 2026, las altas temperaturas comenzaron pronto: junio fue el segundo más cálido de la serie histórica en España peninsular, con una temperatura media de 23,3 °C, 3,2 °C por encima del promedio habitual. Además, la predicción estacional de AEMET señala una probabilidad muy alta de que las temperaturas medias de agosto, septiembre y octubre se sitúen en el tercil cálido en toda España.
Para los vehículos industriales, estas condiciones no solo afectan al conductor o al funcionamiento general del camión. También someten a los neumáticos a un esfuerzo adicional durante cientos de kilómetros de circulación.
Calor, carga y presión: una combinación que exige especial atención
Durante la marcha, los neumáticos se calientan como consecuencia de la rodadura y de las continuas deformaciones que experimentan al soportar el peso del vehículo.
La presión también aumenta a medida que aumenta la temperatura interior del neumático. Este incremento es normal y forma parte de su funcionamiento. Por este motivo, la presión de referencia debe establecerse con el neumático frío y de acuerdo con las especificaciones correspondientes al vehículo, la carga y las condiciones de utilización.
El verdadero problema aparece cuando un neumático comienza a trabajar por debajo de la presión adecuada.
Una presión insuficiente provoca una mayor deformación de la carcasa en cada giro de la rueda. Esa flexión adicional genera calor y aumenta el esfuerzo soportado por la estructura del neumático. En vehículos comerciales, las autoridades de seguridad vial advierten de que la combinación de baja presión o sobrecarga puede provocar una acumulación excesiva de temperatura y daños estructurales internos capaces de terminar en un fallo del neumático.
Con temperaturas ambientales elevadas, grandes cargas y largas jornadas de circulación, controlar correctamente este factor adquiere todavía mayor importancia.
Una pequeña pérdida puede convertirse en un gran problema
Un neumático puede iniciar el recorrido con la presión correcta y comenzar a perder aire durante el viaje.
Un pequeño pinchazo, una fuga en una válvula o cualquier pérdida progresiva puede hacer que la presión descienda mientras el camión continúa circulando.
Si esa situación pasa inadvertida, el neumático comienza a trabajar cada vez más deformado y aumenta su temperatura de funcionamiento. Los estudios sobre seguridad de los neumáticos realizados en el ámbito europeo relacionan directamente la baja presión con una mayor deformación, generación de calor y riesgo de daños internos.
Por eso, revisar los neumáticos antes de iniciar la jornada sigue siendo fundamental, pero no siempre es suficiente.
La situación puede cambiar muchos kilómetros después de haber realizado esa comprobación.
La presión también influye en el consumo y en la duración del neumático
Circular con la presión incorrecta no afecta únicamente a la seguridad.
Cuando un neumático trabaja por debajo de su presión adecuada aumenta su resistencia a la rodadura. El vehículo necesita emplear más energía para desplazarse y esto puede repercutir en el consumo de combustible.
Además, trabajar de forma continuada con una presión incorrecta puede acelerar el desgaste del neumático y afectar a su estructura interna. Los estudios de seguridad vial de la Comisión Europea relacionan la presión correcta con menor resistencia a la rodadura, menor desgaste y mejores condiciones de funcionamiento del neumático.
En una flota profesional, donde cada vehículo puede recorrer decenas de miles de kilómetros al año, pequeñas desviaciones repetidas durante largos periodos terminan convirtiéndose en un coste significativo.
Combustible, neumáticos, mantenimiento y posibles inmovilizaciones forman parte de una misma ecuación.
Comprobar la presión no es lo mismo que mantenerla
Tradicionalmente, la presión de los neumáticos se controla durante las revisiones de mantenimiento o antes de iniciar un viaje.
Pero una pérdida de aire puede producirse en cualquier momento.
Aquí aparece una diferencia fundamental: una cosa es conocer la presión del neumático y otra es poder mantenerla automáticamente mientras el vehículo está circulando.
Los sistemas de autoinflado permiten actuar precisamente sobre este segundo punto.
VIGIA: presión controlada durante todo el recorrido
El sistema de autoinflado VIGIA mantiene de forma constante y automática la presión predeterminada de los neumáticos de camiones, remolques y semirremolques.
Ante una disminución de presión, incluso cuando existe una pérdida de aire provocada por un pinchazo, VIGIA avisa al conductor y activa automáticamente el proceso de inflado, enviando el aire necesario para mantener la presión establecida.
De esta manera, el control deja de depender exclusivamente de una comprobación realizada antes de iniciar el viaje y continúa mientras el vehículo está trabajando.
Más seguridad
Mantener los neumáticos dentro de los valores de presión establecidos ayuda a evitar que trabajen durante largos periodos con una presión insuficiente y una temperatura excesiva.
Mayor aprovechamiento de los neumáticos
Una presión adecuada favorece unas condiciones de rodadura correctas y ayuda a evitar desgastes derivados de un inflado insuficiente.
Mayor eficiencia
Evitar que los neumáticos circulen por debajo de su presión adecuada contribuye a controlar la resistencia a la rodadura y, con ella, uno de los factores que influyen en el consumo de combustible.
Mayor continuidad del servicio
Ante una pérdida de presión, VIGIA actúa automáticamente mientras informa al conductor de la incidencia. Esto permite detectar y gestionar el problema antes de que una pérdida progresiva pueda convertirse en una parada inesperada.
En verano, cada grado cuenta. Y cada neumático también.
Una empresa de transporte no puede controlar la temperatura exterior ni eliminar las largas distancias, la carga o las exigencias propias de su actividad.
Pero sí puede controlar mejor las condiciones en las que trabajan sus neumáticos.
En verano, cuando temperatura ambiente, carga y kilómetros se combinan para aumentar las exigencias sobre ellos, mantener automáticamente la presión adecuada durante todo el recorrido se convierte en una herramienta más para mejorar la seguridad y la eficiencia de la flota.
Con VIGIA, la presión de los neumáticos se controla y mantiene de manera automática mientras el vehículo circula, ayudando a proteger uno de los elementos fundamentales para la seguridad y el rendimiento de cualquier vehículo industrial.
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